El dolor y la tristeza la perturban desde niña

Jean Pierre Burgos, Fernando Goyes, Erika Mera


“No me detengo”, esa es la frase que más identifica a Fanny Intriago, de 51 años, nacida en el campo. Es la segunda de tres hermanas y con el pasar de los años ha tenido que desarrollar distintas actividades para llevar el pan de cada día a su hogar. Para ella el seno familiar es fuente de inspiración, ante las tormentas inimaginables de la vida, ha remado  contra viento y marea para enfrentar los momentos difíciles.

Cuando Fanny tenía tres años de edad perdió a su madre, quien se llamaba Mercedes Acosta, ella falleció por una Preeclampsia en el parto de su hermana menor, pero los médicos lograron salvar a la recién nacida. Desde ese momento su padre Juan Manuel Intriago, se convirtió en padre y madre para sus hijas.

‘Juan Manuel’, era un campesino de pura cepa, trabajaba duro en el campo, su periodo laborable en la agricultura era de 07:00 hasta las 17:00 horas, y el poco tiempo que le quedaba de descanso lo aprovechaba para estar con su familia. Sin embargo, don Manuel estaba consciente de que sus hijas quedaban solas en casa y todas estaban muy pequeñas, por este motivo decidió llevarlas a vivir con su hermana.

Fanny y sus hermanas acudieron a vivir con su tía y desde ese momento ella asumió el rol de madre, mientras don Manuel trabajaba. Todo parecía ir de buena manera, hasta que, en un momento inesperado, la hermana menor de Fanny falleció, por un “mal de ojo” a los dos años de edad. Lo curioso es que en ese momento su familia desconocía de la enfermedad, que es una creencia muy popular en la actualidad. Desde ese momento sólo quedaron Fanny y su hermana.

Fanny comenta que ella era muy engreída de su padre, “quería estar con todo el tiempo con él” aseguró Fanny con un suspiro de melancolía. Con el pasar del tiempo ‘don Manuel’ conoció a Pifanía Santander, mujer que se convirtió en su nueva esposa y madrastra de sus hijas. Ella tenía un hijo por un matrimonio que mantuvo cuando era joven.  Al momento de entrelazar corazones con el padre de Fanny, decidieron construir un nuevo hogar, y Fanny al ser muy apegada con su padre decidió abandonar la vivienda de su tía para regresar a vivir con su padre y madrastra.

Fanny relata que su madrastra era muy estricta. “Nos pegaba a cada rato, esto lo hacía cuando mi papá no estaba en casa, luego nos decía que no le digamos nada a él porque de ser así nos pegaba más fuerte” recuerda Fanny con algo de resentimiento. Ella sentía temor cuando su padre se iba a trabajar, porque ese era el momento cuando su madrastra las maltrataba a ella y a su hermana.

Entrando en la etapa de adolescencia Fanny terminó la primaria en un colegio que quedaba muy lejos de su vivienda, pero aún así se desenvolvió de manera correcta y disciplinada, a tal punto que se convirtió en una de las mejores estudiantes de su salón. Ella muy motivada, luego de culminar la escuela, tenía la ilusión estudiar la secundaria.

Su papá la apoyaba en la decisión de seguir sus estudios, pero su madrastra no, ella le inculcaba que la decisión de estudiar fuera del campo era muy riesgosa, “llevarle la comida hasta allá va ser un problema”, eran las palabras que Pifania le decía a don Manuel, recuerda Fanny, quien por ese motivo no estudió en el colegio. A los doce años, no le quedó otra opción que ir a trabajar en la agricultura con su padre.

Para Fanny era agradable pasar momentos junto a él, pero la labor era muy desgastante. Eran diez horas diarias sin parar que debía dedicar a la agricultura, el sol y la lluvia repercutían su trabajo sin embargo ella no se detenía. Al llegar a casa la madrastra y su hermana mayor los esperaban con la merienda. Los días de trabajo en la agricultura eran de lunes a sábado, el domingo Fanny se dedicaba a lavar su ropa, “en realidad no tenía ningún día de descanso”, asegura la chonera mientras observaba las paredes de su local.

El trabajo junto a su padre duró aproximadamente nueve años. A los 21 años de edad, Fanny conoció a Holger Lara, un hombre que la cautivó y la apoyó en el ámbito de la agricultura y que posteriormente se convirtió en su esposo. ‘Don Manuel’ era muy celoso con sus hijas, en primera instancia las castigaba cuando se enteraba que estaban enamoradas, “en ese tiempo mi papá me pegaba con rama de mate o planazos con su machete”, recuerda Fanny. Con el tiempo los celos fueron disminuyendo y terminó aceptando la relación de su hija.

A los pocos meses de irse con su pareja, Fanny queda embarazada, y su esposo fue el encargado de mantener la relación en ese periodo. Luego de nueve meses, nació su primer hijo, Alfredo Lara. Al siguiente año, de dar a luz a su primer hijo, Fanny decide incorporarse nuevamente en la agricultura junto a su esposo, ella extrañaba ese oficio que le recordaba los buenos momentos junto a su padre.

Fueron 14 años, los que duró trabajando en el campo junto a Holger. Luego de ese tiempo la pareja ya tenía 5 hijos: Alfredo, César, Aarón, Gema y Rosita Lara eran los componentes de la familia. Desde entonces, Fanny recuerda un momento que cambió su vida para siempre y posteriormente se orientó hacia un nuevo camino, el mundo gastronómico.

15 años atrás, cuando Rosita Lara (menor de sus hijas) tenía dos años de edad, recuerda que su esposo llegó del trabajo y como todos los días Fanny encendía una vela en la mesa porque en ese tiempo no había energía eléctrica en el campo.  Junto a la vela se encontraba la comida de su esposo. Pero él al llegar a casa no comió y pagó la vela. Fanny noto que su Holger llegó con la camisa mojada y lucía nervioso. 

Minutos después, se acercó a su esposo y le preguntó: ¿qué te sucede?, Tuve una fuerte discusión con el vecino, respondió Holguer. Fanny se asustó, sabía que su vecino era capaz de cualquier cosa, entonces replicó, él es muy problemático y seguro vendrá en busca de venganza, no debiste pelear con él… Pasaron los minutos, pero el vecino no apareció aquella noche. 

Al día siguiente, en horas de la mañana, el vecino envía a su esposa a casa de Fanny, a retirar un arma de marca Rubber que le tenía guardada, ella un poco angustiada se la devuelve. Al llegar el mediodía, mientras la mujer preparaba el almuerzo, hervía el plátano en una olla, se percató que en las afueras de su casa se escuchaban fuertes discusiones, y de pronto ella se acercó a la ventana y observa un impacto de bala. Era su esposo quien había sido disparado por su vecino.

El suceso fue trágico para la familia Lara Intriago, sus hijos lamentaban el hecho de su padre, lloraban sin desconsuelo alguno. En aquel momento Fanny, angustiada, pidió ayuda a sus vecinos, gritaba “¡AUXILIO, SALVEN A MI ESPOSO!”, eran los gritos desgarradores de Fanny. Luego llamaron a la ambulancia, y el cuerpo de Holger fue trasladado al hospital General de Chone. Los doctores le salvaron la vida, sin embargo, Holguer sufrió un trastorno que lo dejó sin poder hablar. En ese momento a Fanny le sucedió lo que en su momento vivió su padre, debió tener el control de su familia y encargarse de la economía de la misma, sin olvidar los quehaceres del hogar.

El esposo fue recuperándose, con los cuidados de su esposa. Los hijos también ayudaban a su padre ante la situación. Pero existía un inconveniente que estaba repercutiendo en la familia, la economía. Fanny al ver que sus recursos no alcanzaban para sostener a su familia decide trabajar en un Chifa, ahí  empezó su atracción por la cocina. Su sueldo era bajo, sin embargo, le alcanzaban para mantener su hogar. Ella era ayudante de cocina, y le gustaba observar cómo su jefa preparaba la comida. Le hacía reiteradas preguntas sobre las recetas y los ingredientes y de esa manera fue aprendiendo. En este lugar duró aproximadamente 5 años.

Luego se le presentó la oportunidad de trabajar en el terminal de Chone, donde le ofrecieron un mejor sueldo, por esa razón optó por aceptar el trabajo. Su labor seguiría siendo la misma y de todas maneras ella estaría aprendiendo sobre gastronomía. Trabajó durante tres años en ese lugar, pero en ese momento las cosas no marchaban con su esposo. Él se había convertido en una persona muy celosa, y se enojaba porque Fanny pasaba gran parte de su día trabajando. Ella era consciente de que su labor le implicaba todo ese tiempo, pero Holger no lo comprendía. Estas situaciones iban empeorando la relación, tanto así que meses se divorciaron.

En esos momentos de dolor y tristeza por la separación, “la chonera” tomó impulso para montar su primer negocio de cocina, este lo bautizó con el nombre de “San Francisco”, y estaría respaldado con el apoyo de sus hijos El restaurante estaba ubicado en el cantón Chone.

Su inicio en el restaurante no fue bueno, ya que la competencia era fuerte. En esos momentos de depresión recordaba los consejos de su padre, sobre todo el accionar en tiempos difíciles, luego levantaba su mirada y continuaba dando vida a su negocio, ella no desistió. Además, aprovechaba las temporadas altas para generar los ingresos que no podía producir en los tiempos de crisis. Estuvo cerca de 3 años trabajando en la tierra que la vio nacer.

Finalmente, Fanny decidió cambiar de plaza y de nombre a su negocio. El restaurante en la actualidad está ubicado en Costa Azul de la ciudad de Manta y el restaurante se llama “La chonerita”, en honor a su tierra.

Han pasado diez años desde que emprendió su negocio, sus ingresos han incrementado a comparación de su antiguo lugar, y de esta manera genera ingresos para sobrevivir día a día. Cuenta que aún recuerda con tristeza los momentos difíciles que ha tenido que enfrentar, su cara con unas cuantas arrugas, refleja lo duras que han sido las peripecias, pero su fortaleza y valentía para seguir adelante la convierten en un ejemplo a seguir.

 

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